Don de Dios

Así, naturalmente. No soy pesimista; sólo tengo bastante información.

16/09/2009

"Libertango"

Por un momento creí que venías hacia mí.
Error...
Nunca más te acercarías a mis mierdas.
Aunque las disfrace o
Aunque las llore.

Por un momento, (un instante en el tiempo eterno)
creí que volvías hacia mí.

Pero estaba fantaseando.

Los ojos verdes del cielo, me causan tal melancolía
el cuerpo blanco del sol que se incrusta en mis ojos
aravesando directamente.
Dejándome ciego

Haciéndome mierda.

Ahora, vení.
en este instante.
(El tiempo es ahora)
No me abandones en la melancolía.

Estoy ciego, solo, desesperado.

en tanta melancolía eterna.
En tanta existencia finita.

Y si venís en este instante, sólo por un momento.

Podré recordarte toda la vida...toda la vida...

Ciego, melancólico, hecho mierda.

31/07/2009

Ar-gen-tina, Ar-gen-tina.

Francisco solía sentarse siempre sólo en una ubicación del colectivo. Él prefería por una cuestión de discriminación racional, el asiento ubicado del lado del pasillo, cercano a la puerta del medio, ya que en ese lugar se acumulaba menos gente, estaba a salvo de colisiones frontales, de incendios en el motor y, además, podía bajarse rápido cuando estuviera cerca de la parada. Tampoco tenía la obligación de ceder el asiento, esa obligación que imponen para la gente carente de moral, como él. Nunca se sentaba cuando el colectivo tenía dos puertas. Prefería viajar parado y en el medio, y siempre se hacía el boludo cuando el chofer decía "un pasito para atrás que hay lugar" aunque esto le cueste ser mirado con bronca por la gente que quería acomodarse.

Ese lunes se subió al 126 para su cotidiano viaje semanal al trabajo, desde Directorio y Puán hasta Perú y Diagonal Sur. Las calles, en el barrio de flores, no son tan grises. Es pintoresco y la gente parece saludarse con las miradas. Por suerte el día era soleado para ser un invierno tan crudo y frío. El Astro calentaba sus músculos mientras él avanzaba mecánicamente, focalizando su mente en una mirada introspectiva que lo llevó por un espiral violeta hacia alguna parte oscura de su corazón.

Como ya les conté, Francisco se subió al 126. Pagó el boleto y se fue a la mitad del colectivo, esperando que el señor que iba sentado en su ubicación preferencial se levantara. Esto sucedió luego de dos paradas, con lo cual nuestro amiguito sonrió y se sentó, cómodamente, y apuntó su vista al suelo.

Al rato, una voz femenina y joven, le preguntó "disculpame, sabés cuánto falta para llegar a San Juan?". No pudo evitar sentir el fétido olor a vino que emanaba de la morocha.

"Si, sé" le dijo, sobrando a la inocente y ebria mujer.

"Me avisás?" preguntó amablemente la joven.

"Te aviso...te aviso que tenés un aliento a mierda increíble" respondió Francisco.

"EH ORTIVA QUE ONDA" le dijo la muchacha.

"Qué onda que es tu zanja!" respondió, rojo de bronca.

Un policía que estaba arriba del colectivo interrumpió la pelea.

"Señor, esta srita lo está perturbando?"

"Sí! Esta NEGRA DE MIERDA me estuvo HINCHANDO LAS PELOTAS"

#La mujer terminó guardada en prisión con 3 causas abiertas: Una por abuso sexual, otra por daños y perjuicios y la tercera por invasión a la propiedad.

#Francisco llegó tarde al trabajo.

#El oficial pertenecía a la policía metropolitana. Fue ascendido.

26/07/2009

Zelaya entro en territorio hondureño

(AW) El presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya, cruzo la frontera desde Nicaragua hacia Las Manos, rodeado por cientos de sus seguidores, y pidió una reunión privada con el Jefe del Estado Mayor Conjunto, General Romeo Vázquez y miembros de las Fuerzas Armadas, para encaminar su retorno.

Honduras, 24 de Julio de 2009 (GentilezaTelesur) En un vehículo rústico, el mandatario se dirigió a una instalación donde mantendrá una conversación con jefes militares, quienes tiene la orden expresa emitida por el gobierno de facto liderado por Roberto Micheletti, de arrestarlo.

Zelaya cruzó la frontera con Nicaragua y llegó a territorio hondureño, en la localidad de "Las Manos", y en compañía de cientos de seguidores que lo han rodeado en una suerte de cadena humana para protegerlo.

Hasta ahora el mandatario no ha continuado su paso a lo interno del territorio, ya que el mismo informó que espera reencontrase con su hija, Hortenzia Zelaya y su esposa Xiomara Castro.

"Aquí vamos a esperar a que pase mi familia y la gente que esta ahí presionando por entrar a El Paraíso. Tenemos tiempo para actuar con la debida prudencia y esperar que las personas lleguen hasta acá", aseveró.

El presidente legítimo pisó finalmente suelo hondureño tras 26 días del golpe de Estado que recibió y la instalación de un régimen de facto, el cual sigue sin ser reconocido por toda la comunidad internacional.

En otra parte de su intervención, Zelaya ratificó que su regreso se produjo luego de agotar todas las vías diplomáticas para retomar el hilo constitucional en el país centroamericano.

Aseguró que el acuerdo de San José, presentado por el presidente de Costa Rica, Óscar Arias fue aceptado en sus siete puntos originales y ratificado por la comisión que designó para la negociación.

"El régimen golpista no aceptó ninguna de las propuestas porque ellos no están de acuerdo con mi restitución, en el fondo el problema es que un grupo económico se opone a la reforma que yo he planteado", aseveró.

Manuel Zelaya indicó que la llamada cuarta urna no estaba fuera de lo que establece la Constitución de Honduras. "El término de ilegalidad es un manejo que ellos han intentado hacer para hacer ver que las propuesta era ilegal", insistió.

Manifestó que su regreso tiene como objetivo devolver la estabilidad a Honduras y para que retorne la calma y la paz a la nación centroamericana.

"Yo he invitado a varias personalidades para que me acompañen en esta travesía, con el fin de luchar por un retorno pacífico en el país, nosotros no podemos esperar que la diplomacia dé todos los resultados", afirmó.

Asimismo, dijo que confía en que existen sectores dentro de las Fuerzas Armadas hondureñas, que no avalan este golpe, "yo sé que son las cúpulas militares las responsables junto con los títeres políticos de este golpe".

TeleSUR - /PR

22/05/2009

La gente que se olvida (o de Darío para Rubén) (Basado en Días de Sal 1)

Rubén podía olvidarse de muchas cosas. De pagar las facturas, de comprar comida, del nombre de las personas que recién conocía, de estudiar, poner el despertador, y una larga lista de etcéteras. Sin embargo, aunque intentó, jamás pudo sacar de su cabeza aquel momento en el que se secó.

El otro día caí en su departamento sin avisarle, para darle una sorpresa, arriesgándome a no encontrarlo; aunque poco probable, pues siempre estaba encerrado. Al verlo, lo noté apagado como de costumbre. Así y todo nunca dejo de recordar su sonrisa y la alegría que irradiaba.

"¿Qué hacés Rubé?" le dije cuando me abrió la puerta del Hall del edificio. "Hola Diego, cómo estás?" respondió, demasiado formal, y lejano. "Bien viejo, estás re flaco!".

No respondió. Estaba en otra, ido. Ni siquiera me daba bola. "Loco, estás bien? No había notado la cara de puto que te quedó desde que te mudaste a Recoleta, jajaja" bromeé, y reí. Se tentó con mi risa. Siempre lo hacía.

Me acuerdo cuando de pibe iba a lo de mi tía y allá estaba él. Jugábamos mucho a la pelota. Era un delantero con futuro y yo un mediocampista con buena pegada. En el momento en que llegaba a la puerta del caserón, donde vivía con su vieja, en San Telmo, yo bajaba con la n° 5 abajo del brazo y él me abría sonriente. Ni saludaba a mi tía. Subíamos directamente por la escalera hasta la terraza y ahí nomás empezábamos.

Yo tiraba centros y él tiraba magia. Lo admiraba mucho. Era mi primo menor, con las cualidades que a mí me faltaban. El hermano que nunca tuve y siempre estuvo ahí, ayudándome, hasta la adolescencia.

Cuando cursábamos la secundaria, no soportó más la distancia que su mamá imponía emocionalmente a pesar de convivir, porque estaba tan seca como él está el día de hoy. Desde la muerte de mi tío, la vieja no pudo superar el dolor. Se aferró a ella misma, sin fortalecer sus raíces, rindiéndose cada día un toque más, olvidando a su hijo emocionalmente.

Nada le importaba salvo su pasado. Tal vez por eso él empezó a olvidar lentamente todo hasta que terminó olvidando a la gente que realmente lo quería. Tal vez eso que nunca pudo olvidar, es el dolor que sentía al ver muerta tanto a su madre, como a su padre. Y lo frustrante era que aún intentando con todas sus fuerzas irradiar alegría para ella, nunca lo logró.

No sé dónde quedó el Rube joven, el pibe, "la pulga", como le decían en el club. No; la pulga ya no vivía más en él. No importa cuánto tiempo lo buscara o fuese a su encuentro. De tanto ir, ya estaba secándome yo.

Luego de saludarnos, me preguntó "Qué pasó? Por qué viniste sin avisarme?". Parecía que quería desprenderse de mí. No quise molestarlo, quería verlo bien. Sin embargo, esta forma de maltrato, la peor manera de decirme "No te quiero ver", me hizo sentir una flor marchitándose. "Nada vieja, pasaba por acá, quería saludarte y ver si no tenías ganas de tomar una birra". "No che, estoy re ocupado, pero te llamo cualquier cosa" me dijo.

Listo, me fui a la mierda después de decirle que esperaba su llamado, sabiendo que no iba a llamarme. Después de todo, Rube se olvidaba de casi todo. De rescatar su rancho, de comprarse ropa, de pagar las expensas, de llamar a la gente que lo quería, de buscar actividades, entre una larga, larga, larga listas de etcéteras.

21/05/2009

Pandemia Boricua A

DOMINGO

Hoy el cielo estuvo más gris que de costumbre. Los días otoñales son perfectos para pensar, soñar y recordar. Más aún si es durante una caminata por la ciudad, y mejor si no tengo un rumbo fijo.
La noche anterior mi novia decidió dejarme por otro tipo. La noticia fue un baldazo de agua fría, pero no me lo tomé mal. Después de todo, nunca creí en su amor. Supuse que era lo mejor para ella.
Así que hoy no tuve ganas de ver a nadie. Me levanté tarde. Necesitaba descansar, como hacía tiempo no lo hacía. Preparé café, amargo y fuerte, y me acordé del primer "como vos" que mi ahora ex novia, solía decirme cuando hacía café, medio en broma. Desafortunadamente, yo sabía que la otra mitad era en serio, y no reía, no sonreía. Dejaba que ella se divirtiera sola.
Bebí el café lentamente. Lo saboreé con tranquilidad. Me concentré en mí, sólo en mí. ¿Qué veía? Era un desierto lo que encontraba. Un desierto donde el Sol quemaba como una brasa incandescente colgando de una tela color cielo, fría y estéril.
Necesitaba salir, caminar, cambiar de ambiente y estar solo. Las nubes conquistaron el cielo y el color gris se impuso. No se veía al Sol por ninguna parte. No había rastros de él, simulando un Dios ausente.
Las calles no estaban pobladas. Es domingo. Tal vez por eso la gente decidió de antemano quedarse mirando como zombies el televisor o dormir una siesta descansando del descanso. Pasando el letargo antes de recomenzar la rutina.



LA CALLE

Caminé por varias veredas en triste estado, esquivando pozos y del lado de la calle.
Los autos pasaban cerca de mí. A veces frenaban sobre la senda peatonal. Recuerdo que en los semáforos miraba detenidamente las expresiones de las personas, encerradas en esas semicárceles con ruedas. "Es domingo", pensé.
Las nubes se movían unidas, como en largas filas. Yo seguía preguntándome cómo podía volver a sentir amor por otra mujer, si el amor nunca es correspondido.

Casualmente, los autos venían empaquetando solamente a una persona, el conductor, y a su cara de domingo. Perdí la cuenta de cuántas cuadras caminé. Sólo sé que antes de volverme decidí hacer una parada en un bar para tomar otro café.
En Corrientes y Ayacucho entré en un bar, y vino una moza a preguntarme qué se me ofrecía. "Me das un café bien fuerte por favor?" le dije sin mirarla. "Sale un café bien fuerte para el señor" respondió, y me dio la sensación de que se rió de mí, y pensó que soy un amargado, aunque no puedo dar fé de eso.
Sonreí, solo, en la mesa, creyendo que tenía razón. Noté que debía intentar pasarla mejor.



EL BAR

Así que en ese mismo momento, elegí disfrutar del paisaje. Miré a la moza , aprovechando que estaba de espaldas a mí; la escaneé. Era morocha y petisa. Su pelo era fino, alisado; caía hasta la mitad de su espalda y se ondulaba al final. Tenía piernas grandes y unas caderas hermosas. Poco me importó mi ex novia por unos segundos.
Disimulé para que no notara mis clavados ojos en su figura. El bar estaba casi vacío, salvo por un señor mayor dedicado exclusivamente a leer su diario. Aparentaba estar demasiado concentrado como para darle importancia a su taza llena de no sé qué. En una punta, una mesa de dos, y una pareja de jovenes besándose como si quisieran devorarse e ignorando sus vasos de jugo exprimido. También estaban en el bar dos personas tras la barra, y la moza que, al volver a observarla, estaba mirándome con unos ojos marrones preciosos. Al notar que mis ojos se posaron sobre ella, corrió la mirada inmediatamente.
"No está riéndose de mí", pensé. "Le gusto" me dije, para darme fuerzas.


(Lo escribí en el laburo y me cagaron a pedos dos veces por verme subiendo esto al blog, después lo sigo).

19/05/2009

o luye

ause m oing ack o he oon

Pensamientos